
La vida es esto. Es mirar atrás todo el tiempo de manera obsesiva. Sin quererlo pero sin poder evitarlo. La nostalgia de un tiempo mejor que nunca existió. Y que nunca existirá.
Y también es recomenzar a andar. Es pararse, mirar la ruta, sacudirse el polvo e intentar seguir...seguir con lo poco que tenemos, solos, sin mucha carga. El equipaje innecesario luego se convierte en molesto y sin sentido. Solo pesa.
Y así conocer nuevos viajantes, tan perdidos y desorientados como nosotros.
Los pies duelen, están cansados. Las piernas se mueven por inercia. Pero el estomago ya esta relajado. Puede hacerle frente a nuevas cosas. Nuevos golpes, nuevos desafíos.
Hay que volver a mirar al espejo para encontrarse. Mirar mas atrás de lo que estábamos mirando. Volver a los orígenes, al origen. A las raíces. Al principio. A la esencia. Es volver a buscarse. A ver cuanto cambiamos, cuanto nos parecemos. Cuanto el sol nos curtió la piel y cuanto se asemeja el color de nuestros ojos a aquel color. Es encontrarse en el que esta al lado, en frente. Y darse cuenta cuanto no nos hallamos en esas personas que creíamos que eran nuestros reflejos.
Es hacerse cargo de nuestros errores, de nuestras miserias, de nuestros miedos.
Y empezar a visualizar nuestras virtudes.

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