jueves, 26 de noviembre de 2009
Miercoles 21.33 hs
Caballito. El tren se frena bruscamente. Las luces se apagan de forma parcial. La chicharra de la barrera no deja de sonar. Los autos tocan bocina estúpidamente, como si pudieran mover un tren. Una mujer sostiene su paraguas. Las luces se apagan totalmente. La gente lanza un quejido al unisono. Unos segundos después vuelven a encenderse los tubos. Decido dejar de leer después de varios amagues. Igualmente se me estaba complicando la lectura con todo esto alrededor. Los autos retroceden y toman otra calle. La luz donde estoy desaparece. Queda un foco cercano parpadeando. Aparecen nuevos autos. Lo que mas temia pasa: el tren posterior nos pasa por el costado como sobrandonos. La concha de la lora y de TBA. Si hubiera llegado unos minutos mas tarde a Once > estaría llegando mas temprano a casa. Lógica temporal aplicable solo a Baires. Pero bue... el "si hubiera" es la pelotudes mas grande que uno puede pensar en estos momentos, pero uno es pelotudo y la piensa. La gente se siente tan pelotuda como yo, envidiando a los del otro tren, se impacienta, comienza a sentirse encerrada. Un hombre lee las instrucciones para accionar la salida de emergencia pero no se anima y se va. Escribo a oscuras. Una señora habla con su marido y le dice que lo peor es que no nos digan nada. Al rato aparece alguien de la empresa que nos indica como bajar. La gente se queja y hace preguntas a un empleado que no tiene muchas respuestas. Lo entiendo y lo compadezco -en el sentido etimológico de la palabra. En la boletería un hombre grita al que esta detrás de la ventanilla. Otro llega y le grita al primero "QUE GRITAS! NO GRITES!". Sonrío. Grito mata grito. -Dije muchas veces la palabra y ya perdió su sentido.- Me voy a tomar un colectivo. La espera indefinida y la gente furiosa fermentan aun mas la humedad que brota del piso. Igual no había pagado boleto y tampoco tenia apuro...
viernes, 13 de noviembre de 2009
Once
El olor acido del alcohol predomina en el aire. Chicos de la calle en el kiosco. Hombres con la piel curtida y de ojos rojos en el bar. Suciedad pegajosa en el piso. Una pantalla muestra a Ginobili, luego a la presidenta. Debajo de la imagen un texto que nadie lee. Se acerca una nena con un pie torcido al resto de los chicos. Uno de los chicos recorta papelitos. No creo que sea una tarea escolar. No creo que vaya al colegio. La kiosquera se divierte con ellos. Deben ser su unica compañia nocturna. En los televisores un partido de futbol. En los asientos de espera a mi lado gente sin hogar... que no creo que espere nada...
jueves, 12 de noviembre de 2009
Folk

La vida es esto. Es mirar atrás todo el tiempo de manera obsesiva. Sin quererlo pero sin poder evitarlo. La nostalgia de un tiempo mejor que nunca existió. Y que nunca existirá.
Y también es recomenzar a andar. Es pararse, mirar la ruta, sacudirse el polvo e intentar seguir...seguir con lo poco que tenemos, solos, sin mucha carga. El equipaje innecesario luego se convierte en molesto y sin sentido. Solo pesa.
Y así conocer nuevos viajantes, tan perdidos y desorientados como nosotros.
Los pies duelen, están cansados. Las piernas se mueven por inercia. Pero el estomago ya esta relajado. Puede hacerle frente a nuevas cosas. Nuevos golpes, nuevos desafíos.
Hay que volver a mirar al espejo para encontrarse. Mirar mas atrás de lo que estábamos mirando. Volver a los orígenes, al origen. A las raíces. Al principio. A la esencia. Es volver a buscarse. A ver cuanto cambiamos, cuanto nos parecemos. Cuanto el sol nos curtió la piel y cuanto se asemeja el color de nuestros ojos a aquel color. Es encontrarse en el que esta al lado, en frente. Y darse cuenta cuanto no nos hallamos en esas personas que creíamos que eran nuestros reflejos.
Es hacerse cargo de nuestros errores, de nuestras miserias, de nuestros miedos.
Y empezar a visualizar nuestras virtudes.
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