Al cerro le pusieron una sábana verde encima
para que no alardee
pero las curvas que se marcan bajo la tela
insinuan humanidad contenida
-a mi no me engaña!-
El micro se sumerge entre las sombras de los cerros
para no pasar pasar verguenza con su fea fachada
pero en cuanto se asoma
alguna vaca perdida lo mira mal
directo a los faroles
El olor nauseabundo de los cuerpos que yacen
casi muertos
no opacan la profundidad de la madre tierra
que respira y late en el acantilado
A falta de una buena cámara
los ojos son la lente y el puño el diafragma
Cualquiera con un lapiz puede escribir acá
aunque las letras quedan chicas ante la montaña,
como la montaña ante Dios.
Pero como Dios no existe
se coronan reinas del universo...
miércoles, 4 de marzo de 2009
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