La luz de sodio le daba de perfil
la boca le estallaba
los ojos perdidos
pero insistentes
punzantes
hirientes
Se enroscaba a mi alrededor
y endulzaba mortalmente mi ego
A punto de devorarme
inquiría
cuestionaba
me acuciaba
y el aire se desvanecía
Los colmillos se hundieron en la carne
y la sangre corrió por todas partes
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de ahi vengo... de la Transilvania. No sabés que bonito lugar para chupar sangre!!!
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