sábado, 30 de mayo de 2009

Chupasangre II

Y todo se volvió confuso
como en un sueño
como en una pesadilla.
La oscuridad nos consumió
mientras escarbaba mis tripas
y yo acariciaba su pelo.
Me absorbe
me aspira.
Yo a sus pies
rendida
cual perro
cual esclavo.
Levemente se inclina
me palpa la cabeza
me da limosna.
Embriagada de estupidez
vomito verdades
y vuelvo a creer mentiras.
Me apuñala con sus dedos,
yo estrangulo su corazón.
Ya es de día y no lo nota.
Lentamente me convierto en homicida.

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